Una mejor versión lejos de la ignorancia

 


    “La ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte...especialmente a las conclusiones.” A. Dolina

    Leí una frase hace poco que decía algo así como que "la edad no era un impedimento para seguir trabajando en lograr la mejor versión de uno mismo". Quedé pensando en ese concepto, en qué consistía lograr la mejor versión de mí misma.

    A la hora del análisis exhaustivo de introspección, cuesta encontrar un balance entre lo positivo y negativo de uno mismo. Es como estar frente a una licuadora y hacer un mix batido de pasado-presente-futuro con distintos ingredientes, sinsabores, sasones, colores y consistencias.

    Cuesta trabajo ser benévola conmigo misma. Cuesta ser compasiva. Cuesta sacudirse el polvo y seguir.

    Al evaluar-me, puse sobre la mesa muchas cartas. Fui ordenándolas por prioridades-preferencias-valores propios. El veredicto no fue tan negativo como hubiese pensado a prima facie.

    ¿Cuáles son mis metas? No. Por ese lado no. Tengo... ¡¡tantas!!
¿Cuáles son mis impedimentos para llegar a ellas? No, no. Tampoco. No es por ese lado a donde quiero llegar.

    ¿Cuál espejo estoy usando para evaluarme? ¿El que me marca la sociedad que va tras una imagen/aparencia o una falacia que no lleva a ninguna parte más que a un vacío existencial? ¿El que me "dicta" una realidad autoexigente y estricta que autoimpone el deber agradar a todos con lo que, realmente, no soy? ¿El que deja la estela de un pasado triste y difícil donde puedo quedarme para lamer mis heridas y hasta victimizarme o justificarme por la acción propia o de los demás por temor -o simple comodidad- a salir de allí y avanzar? ¿El espejo del "tener/deber" antes que el "ser"?

    Todos queremos lograr el éxito. De distintas formas. En distintos ámbitos. Disfrazado de distintos nombres: felicidad, realización personal, logros, metas alcanzadas, personas amadas, solidaridad, acción y podría seguir la lista.

    Hoy tempranito luego de meditar en este versículo, me di cuenta que si llegué hasta aquí, es porque Dios me ha guiado -a pesar de mí misma-. Creí en Él y creí en mí. Perseveré -a pesar de algunos y a pesar de mí misma-. Y como Samuel hoy puedo decir que "hasta aquí el Señor me ha ayudado".

    "Con esto no quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto. Pero sí puedo decir que sigo adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo. Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo." Filipenses 3:12-14 - TLA

    Siento que estoy un pasito más cerca de lograr una mejor versión de mí misma y alejándome un pasito más de la ignorancia.

    ¡Y me encanta! ¡Gracias, Padre!



        Karina Hein

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